lunes, 23 de noviembre de 2015

'Échame la mano...'

#‎Notasderelleno‬


Vino una vez más a Córdoba, ¡su tierra! El fiscal, Luis Ángel Bravo, escuchó atentamente la misa en la Catedral. Este domingo tuvo que volver a rezar por las almas de más personas ejecutadas, pero esta vez tendría que haber orado más fuerte, con más fe, por las almas de los cinco colombianos, cuyos cuerpos fueron hallados tirados en el municipio de Puente Nacional. Quizá sentado en una de las bancas, en su momento de reflexión, al escuchar la palabra de Dios, de quien es muy devoto, pidió al cielo que el lío internacional no crezca, que ya no les echen más tierra (que no ven que estas cosas cansan, como le sucedió a Murillo Karam).
Y cómo Dios dice: 'Ayúdate que yo te ayudaré', tal vez por eso en esta ocasión las víctimas no fueron incriminadas inmediatamente (para evitar conflicto, pues).
Cuando salía de la Catedral de la Inmaculada Concepción fue abordado por un grupo de reporteros. Noé Carrillo, de El Mundo de Córdoba, cuestionó si los difuntos estaban ligados al crimen organizado: -' No, la investigación no ha terminado'-, dijo el fiscal,' con su conocido estilo, entre burlón, grosero y tajante. Esta vez no quiso que el problema ascendiera, esta vez no los tachó de criminales, ¿Para qué, para que luego Colombia reclame y dañe más la imagen de Veracruz?...¡Ufff!

'Diosito, ¿por qué los 5 muertos no fueron mexicanos, como todos los demás?.. facilítame las cosas, échame la mano, ¡chingaooo!'(diálogo imaginado entre él y Dios).
(.....'Ahhh y ayúdame a que los reporteros no me vean en domingo, ya ves como friegan'...)

lunes, 16 de noviembre de 2015

Javier I

#‎Notasderelleno‬


Ya desde entonces Javier daba señal de amenaza. Los compañeros contaban leyendas sobre lo que había pasado con aquellos reporteros que osaron embestirlo desde sus medios, eran historias que causaban temor, terror más bien, pero no había forma de comprobarlas, así que eran como rumores, pero de esos que te persiguen y que a veces no te dejan dormir bien.
Y es que días antes había tenido que esperar al señor más de una hora y media, -¡como nos hace esperar tanto! no sabe que en un diario no podemos perder tanto tiempo y por una nota que ni siquiera es la de ocho!- En mi nota, como contexto, informé sobre esa espera, pero enfaticé a la vez que a los simpatizantes parecía no haberles importado, de igual forma lo recibieron con gritos y con aplausos, Javier entró triunfal, como si nada, sin importarle que había gente que tenía trabajo pendiente.
Al otro día la nota salió publicada, ese detalle pudo habérsele pasado a la editora o quizá estuvo de acuerdo en remarcarlo, quizá pensó que sí aportaba algo a la nota… En fin, ayudó a liberarme un poco tras un día pesado.
Días después, no recuerdo si al siguiente o ya habían pasado tres, nos encontramos de nuevo en la colonia Buenavista. Al concluir su encuentro con cañeros (creo que eso eran, no recuerdo) se acercó a mí y rodeó mi cuello con su brazo. Los compañeros, deseosos de que les hablara a ellos, sólo observaban, como envidiosos, -quizá pensaban que me iba a ir a dar un 'chayotazo'-. Para nada fue lo que todos pensaban. Mientras caminaba conmigo alejándome unos metros de los demás, con su entrañable voz, diferente a la de muchos, reclamó: "¿¡Acaso eres mi contador!?" "¿¡Acaso tengo que darte explicaciones de mi tiempo?!" Sus ojos, desde entonces, ya eran similares a la de la famosa foto que circula por internet… Luego, sin darme tiempo de reaccionar me soltó y se fue… "¡Eres el consentido!", dijo uno de los compañeros que no había escuchado nada.



"No hay mal que dure cien años y a éste ya sólo le falta uno".
Rafael Loret de Mola,
periodista.