miércoles, 18 de abril de 2012

Ni una nota...

Ahí estaba yo, cerca del parque San José sin ninguna nota, frustrado, enojándome conmigo mismo. Iban a dar casi la una de la tarde y no podía ser posible que no llevara ninguna nota. Mi ego había caído hasta lo más bajo, lo llevaba arrastrando. No me veía en Redacción diciéndole a Isaac, el jefe de Información, que no llevaba nada. Es una ley no escrita que a Redacción siempre se llega con material.
Sentando, con un toque de derrota, estresado ya desde entonces, la idea no se iba de mi cabeza "-creo que me equivoqué, no es tan fácil como parece-"...
Antes ya había cubierto actos agendados, sondeos ciudadanos, la nota de la homilía y la entrevista al obispo, y mucho antes, había pasado por la edición. Es más, mi primer nota, la del obispo había sido portada, ¡no podía ser dificil ir tras la nota diaria!
La realidad me traía de vuelta. La supuesta experiencia no contaba en ese instante, el hecho era que no tenía  notas en mi primer día como reportero de diarismo, el de batalla, el de todos los días, el que todos critican, pero el que saca adelante la edición ¡Ni una nota!.. Así cómo podría competir por la portada contra Gely, Marianita, Tatiana, el mismo Isaac o Amelia y Ana Laura, de Regional. Ya se habían unido al equipo Vianey, Enrique y Mauricio.
Antes de conocer el "Fuaaa" del borracho del Youtube lo apliqué. Tuve suerte con Turismo y Protección Civil, ahí conseguí dos notas. Caminé, como no queriendo llegar al diario. En el entronque a la autopista lo vi, me pareció chistoso, un payaso haciendo malabares. Me acerqué a platicar, el chavo tenía una maestría ya no recuerdo en qué, hablaba tres idiomas, pero le dejaba más dinero dedicarse a ser payaso de crucero... la historia ese día ocupó un espacio en la portada.

domingo, 15 de abril de 2012

La conocí dos veces...

Sube una ceja sin querer. Ella parece no conocer ese movimiento característico de su cara, un rostro femenino y franco. Morena, de pelo negro, lacio, su semblante es el de la típica mujer mexicana y como buena mexicana se echa sus tequilas. Guarda en su cocina, entre los platos y las cucharas, unas botellas de Cabrito reposado, siempre listas para las charlas amenas por las noches.
La conocí allá por el 2006. Ella terminaba de cenar en un estanquillo ubicado en una esquina del estacionamiento del trabajo, iba acompañada de un hombre, su novio. Él me la presentó, aunque su mala memoria no haya registrado ese hecho. Casi cinco años después, en otro momento de la vida, jóvenes, pero más viejos, en otra tierra, la volví a conocer, sólo sabía que años atrás ya me la habían presentado,nada más....