domingo, 15 de abril de 2012

La conocí dos veces...

Sube una ceja sin querer. Ella parece no conocer ese movimiento característico de su cara, un rostro femenino y franco. Morena, de pelo negro, lacio, su semblante es el de la típica mujer mexicana y como buena mexicana se echa sus tequilas. Guarda en su cocina, entre los platos y las cucharas, unas botellas de Cabrito reposado, siempre listas para las charlas amenas por las noches.
La conocí allá por el 2006. Ella terminaba de cenar en un estanquillo ubicado en una esquina del estacionamiento del trabajo, iba acompañada de un hombre, su novio. Él me la presentó, aunque su mala memoria no haya registrado ese hecho. Casi cinco años después, en otro momento de la vida, jóvenes, pero más viejos, en otra tierra, la volví a conocer, sólo sabía que años atrás ya me la habían presentado,nada más....

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