Hace unas semanas escribí por qué yo tengo un compromiso para escapar del PRI, alejarme lo más que pueda y por qué no votaría por él. Sigo en mi postura, sin embargo, en los últimos días también he caido en la cuenta de lo egoísta que puede ser uno al pensar que un supuesto cambio de cualquier partido, que me haría feliz a mí, también lo sería para los demás.
Sobre los diversos Méxicos que existen en el país, los diferentes sectores con sus propios gustos y su propia historia plagada de bondades y adversidades, uno llega a darse cuenta que la felicidad de uno no es la de ellos y qué egoístas somos al intentar implantarles una manera de pensar que creemos los hará felices.
¿Por qué no pensar que el priista es feliz? Nosotros decimos, "es una felicidad mala, tonta, ilusión, equivocada", pero ¿Por qué? Porque si la gente del campo ha encontrado la felicidad con lo que tiene nosotros quisieramos que se modernizaran, ¿por qué?¿porque si las personas afines al PRI son felices con la ayuda que reciben del partido, por qué querer cambiarles su vida?
¿Por qué creer que nuestros métodos para llegar a la felicidad también deben ser utilizados por ellos?
Ni siquiera es una cuestión de partidos, es real que lo que está mal es el sistema, que la única forma de crecer como país y cambiar positivamente, hablando de beneficios para las mayorías, sería una revolución, un golpe de estado, una situación que no se dará porque los mexicanos somos apáticos y miedosos y no tenemos convicciones. Que el verdadero cambio será originado cuando el sistema educativo nos enseñe a criticar, a pensar, a cuestionar y a exigir rendición de cuentas en vez de enseñarnos a adorar a unos supuestos héroes y a obedecer órdenes. Sí, todo eso es cierto y daré mi opinión en otro momento, pero hablando de la realidad,de la vida partidista, de los perredistas, priistas, panistas, etcétera, hablando de ellos, hay sectores que han hallado la felicidad en esa forma de vida: amarilla, roja, azul, no importa. Por eso creo que la misión de uno no es acarrear a cinco personas más para votar, ni hablar de los beneficios de tal o cual partido, sino de mostrar escenarios, intentar desentrañar a la sociedad para conocer nuestros errores y así conocernos a nosotros, para finalmente, poniéndonos en los zapatos del otro, ver que a través de la corrección de nuestros errores podemos hallar el cambio interno que posteriormente podremos contagiar.
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