sábado, 8 de septiembre de 2012

Un día cualquiera-especial


Ese día parecía uno como cualquiera desde hacía un mes. No quería llegar a Redacción, pero había que amachinar. El nextel comenzaba a sonar, signo de que el trabajo había comenzado muy temprano, la voz de la locutora sonaba en la radio. En el nextel estaba la directora de noticias, apresurada como siempre durante el noticiario, exigiendo encontrar a Rogelio. Decía con tono de enojo: Al señor no lo puedo localizar por ningún lado, resuélvemelo amigo"!.. Mi lógica actuaba y decía que si la llamada de ella no había entrado a ninguno de los dos celulares del reportero, por qué mi llamada sí lo haría... Respiré y me dije, de alguna manera tengo que localizarlo, así me la pasara marcando toda la hora, además de mandarle un correo.
Después de escuchar la radio, ahí estaban los portales de internet, a leer las noticias rápidamente porque el director ya había llamado y tenía que ir en una hora y media a la oficina, en ese lapso tenía que coordinarme con los editores. El tiempo es lo que más valoro ahora, el día no alcanzaba.
Llegando a Redacción ya estaba ahí Tere, que requería apoyo para sus páginas de Finanzas y luego la plática con el jefe. Sin darme cuenta llegó la junta de la 1:30 de la tarde. Intentaba dominar lo más posible los temas, no quería que la jefa de Redacción nos fuera a llamar la atención por no saber y lo peor es que siempre tenía la razón, ni cómo argumentarle.
Después comenzaban las peleas con los reporteros, cambiar notas porque había cosas que no tenían que ir, aguantar las caras largas, de enojo, como diciendo: "Por qué no vas tú a hacerlo?", desgastarse por parecer maduro cuando realmente tenía ganas de irme, pero los entendía e intentaba ponerme en su lugar, sin embargo, seguía siendo incómodo.
Seguía la edición de páginas, ese proceso de platicar con el diseñador antes de tener el material se me hacía complicado. Luego esperar las notas y corregirlas para poder editar, mientras se escuchaban las llamadas de atención del jefe supremo, la presión era bastante y como pilón la reportera más rebelde que he conocido, tratando de arruinarme el día, como si lo demás no hubiese sido suficiente.
No me di cuenta cómo se pasaron las 24 horas. Caí rendido. Desperté y volvió la rutina, ya era 14 de octubre.
Cerca de las 11:30 de la mañana, mi teléfono sonó, era mi hermana...
- "Cómo estás",me preguntó, 
"Bien, aquí con la chamba, ya sabes, está cabrona"...
-Oye, mi mamá te estuvo esperando ayer, hasta bien tarde....
"Híjole, cómo está, es que el trabajo, ya sabes...
-Ayer fue su cumpleaños, no te acuerdas que es del 13, estuvo esperando la llamada, dijo que tal vez tenías mucho trabajo, pero que al salir le hablarías...

Tenía ganas de llorar, decirle que hubiese querido estar ahí... Le pedí que me la pasara, al escucharme ella comprendió, dijo que sólo quería oirme, saber que estaba bien... Eso fue el año pasado, yo quería compensarla este año, pero ya no se podrá... En fin.

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